Hemos hablado mucho de cómo preparar los libros para una visita: fotos, cantidad, zona. Pero también vale la pena hablar de cómo prepararte tú, sobre todo si se trata de una herencia o una biblioteca con mucha carga emocional.

Está bien llegar con dudas, con culpa, o sin saber exactamente qué quieres hacer. No necesitas tener la decisión tomada antes de que lleguemos.

Ayuda tener, si es posible, a alguien más de confianza presente durante la revisión, sobre todo en herencias familiares. No para decidir por ti, sino para acompañarte en el proceso.

También ayuda darte permiso de tomar pausas. Si un libro te detiene, está bien parar unos minutos antes de seguir. No hay ninguna prisa de nuestro lado.

Con Refugio pasó eso: nos pidió parar diez minutos a mitad de la revisión de la biblioteca de su papá, solo para tomar aire. Lo esperamos sin ningún problema.

Prepararte a ti mismo, emocionalmente, es tan válido como preparar los libros. Ven como estés, y avísanos si necesitas ir más despacio en cualquier momento.

¿Tienes libros que ya no puedes conservar?

Escribir por WhatsApp