Cada mayo, antes de que empiece la temporada de lluvias en la Ciudad de México, recibimos más llamadas de gente que quiere revisar su librero por precaución, no por accidente.
Fue el caso de don Gumaro, que vive en una casa con un tapanco donde guarda parte de su biblioteca. El techo tiene años, y prefiere adelantarse antes de que llegue la humedad.
Revisamos el estado del tapanco, movimos los libros más antiguos a un librero cerrado en la planta baja, y dejamos ahí solo los que menos le importaría perder.
No hubo ninguna gotera esa temporada, pero don Gumaro se quedó tranquilo sabiendo que sus libros más importantes ya no dependían de un techo viejo.
Si guardas libros en azoteas, tapancos o cuartos con humedad conocida, revisa antes de que empiecen las lluvias, no después. Mueve lo más valioso a un lugar seco y cerrado, y deja el resto donde el riesgo, si algo pasa, sea menor.