El elevador del edificio llevaba dos días descompuesto cuando llegamos a la mudanza de la familia Rangel. Doce cajas de libros, sexto piso, sin elevador.
Preguntamos si querían reprogramar. La señora Rangel dijo que no, que el camión de mudanza ya estaba pagado y no podía moverse la fecha.
Bajamos las cajas por la escalera, dos personas por caja, descansando cada dos pisos. Los libros pesan distinto cuando vas con prisa y con calor.
Al terminar, el señor Rangel sacó unas aguas frescas que tenía guardadas para la mudanza. Nos sentamos un rato en la banqueta antes de subir todo al camión.
Nos quedamos con la anécdota, y ellos con la mudanza resuelta el mismo día que la tenían planeada.
Si vas a mudarte pronto, etiqueta cada caja de libros con el peso aproximado y el estante de donde salió. Ayuda mucho a decidir el orden de carga, y a saber cuáles cajas conviene bajar primero si hay escaleras de por medio.