La biblioteca del profesor Fidencio incluía una colección de atlas y libros de gran formato, de esos que pesan más de dos kilos cada uno.
Cargar ese tipo de material requiere una técnica distinta a la de un libro normal: sostenerlo por la base, nunca por el lomo, y usar las dos manos siempre, sin excepción.
Con los años hemos aprendido, a veces a la mala, que un libro grande sostenido solo por el lomo puede desprenderse de las pastas por el propio peso, incluso en una sola cargada.
También aprendimos a distribuir el peso entre varias personas cuando se trata de mover varios ejemplares grandes juntos, en vez de intentar cargar todos de una sola vez por ahorrar tiempo.
Con el profesor Fidencio aplicamos toda esta técnica, y su colección de atlas, algunos de más de setenta años, llegó completa a su nuevo destino sin ningún daño.
Si tienes libros de gran formato o muy pesados, cárgalos siempre por la base, con las dos manos, y no acumules varios de una vez pensando en ahorrar viajes. El peso extra es lo que más daña este tipo de material.