Diciembre siempre nos deja llamadas distintas. No son mudanzas ni herencias, son personas que quieren ordenar su librero antes de que empiece el año.
Nos pasó con don Heriberto, que cada fin de año hace lo mismo: saca todos los libros, limpia el mueble, y decide cuáles ya cumplieron su ciclo en su casa.
Ese año se quedaron doce cajas fuera del librero. Algunas para vender, otras para donar. El resto volvió a su lugar, limpio y acomodado por tema.
Nos contó que empezó esta costumbre después de que un libro se le llenó de humedad sin darse cuenta, escondido detrás de otros. Desde entonces revisa una vez al año, sin falta.
No hace falta esperar a una mudanza o una herencia para revisar tu biblioteca. Una vez al año, saca los libros, sacude el mueble, revisa que no haya humedad ni polvo acumulado, y aparta lo que ya no abres. Tu librero también necesita su mantenimiento.