La mudanza de la familia Olvera se pospuso tres veces por distintas razones: primero un retraso en la entrega del departamento nuevo, después un problema de salud, finalmente un cambio de fecha del camión de mudanzas.
Sus libros llevaban ya dos meses empacados cuando por fin nos buscaron, preocupados de que tanto tiempo en cajas les hubiera hecho daño.
Revisamos las cajas antes de continuar con cualquier plan: por fortuna, las habían guardado en un cuarto seco y ventilado, así que el tiempo extra no había causado ningún daño real.
Aprovechamos para sugerir un ajuste: en vez de esperar más tiempo con todo empacado, revisamos de una vez qué convenía conservar, vender o donar, para que la eventual mudanza fuera más ligera cuando por fin sucediera.
La familia agradeció no tener que cargar con más incertidumbre de la que ya tenían por los retrasos.
Si tu mudanza se retrasa y tus libros llevan tiempo empacados, revisa que estén en un lugar seco y ventilado. Y considera aprovechar la espera para decidir qué conservar, en vez de solo esperar con todo guardado sin avanzar en nada.