Entre las cajas de la casa de la familia Solórzano había un libro de cocina de pastas de los años setenta. En la página 40, una receta escrita a mano en tinta azul, con letra de mujer.

Era una receta de pan de elote, firmada solo con una inicial: "de M., para cuando extrañes la casa".

Se la enseñamos a la hija menor, que estaba ahí ayudando a empacar. No sabía de quién era la letra, pero reconoció el pan de elote: su abuela lo hacía cada domingo.

Se quedó con ese libro, aunque no era de los que pensaba conservar. El resto de la colección de cocina sí siguió su camino hacia la venta.

Cosas así aparecen más seguido de lo que uno imagina: cartas, boletos de avión, fotos, notas al margen. Por eso revisamos libro por libro, no por bulto.

Si estás por dar destino a una biblioteca, sobre todo una heredada, vale la pena hojear cada libro antes de decidir, aunque tome más tiempo. Nunca sabes qué puede estar guardado entre las páginas.

¿Tienes libros que ya no puedes conservar?

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