Wendy estudió varios años en Canadá y volvió a México con una colección considerable de libros en inglés, desde novela hasta manuales de estudio. Quería donarlos, pero no sabía si había demanda para material en otro idioma.
Contactamos a un centro comunitario de enseñanza de idiomas que atiende a jóvenes de escasos recursos. Buscaban justamente material de lectura en inglés para complementar sus clases, algo que su presupuesto no cubría fácilmente.
La donación incluyó tanto novela juvenil como libros de gramática, perfectos para distintos niveles de los estudiantes del centro.
La coordinadora nos contó después que varios alumnos empezaron a llevarse libros a casa para practicar lectura fuera de las clases, algo que antes no era posible por falta de material disponible.
Wendy se sintió especialmente contenta con este destino, porque entendía de primera mano lo valioso que es tener material de lectura accesible al aprender un idioma.
Si tienes libros en otro idioma que ya no usas, los centros de enseñanza de idiomas y programas comunitarios bilingües son un destino que vale la pena considerar. El material rara vez sobra en ese tipo de espacios.