Mi mamá falleció. Eran sus libros. Yo vivo en Texas y solo vine al funeral, a encargarme de vender los muebles, los cuadros, su ropa.
Quería mucho sus libros. Casi todos eran de historia y antropología, lo que ella estudió. Daba clases en una prepa aquí cerca. Me dolía vender la biblioteca, pero no podía llevármela.
Les llamé y les expliqué la situación. Vinieron el mismo día. Me tranquilizó ver la camioneta blanca: pensé "sí les caben", porque eran más de mil libros. Se los llevaron todos, y además me compraron dos libreros pequeños de madera.
Espero que esos libros lleguen a otras personas que los valoren como lo hizo mi madre.