Cuando alguien nos llama para ofrecer sus libros, hacemos una breve entrevista para entender el caso. Entre otras cosas, preguntamos: ¿por qué motivo vende sus libros? Nos ayuda a determinar la urgencia con la que debemos programar la visita.

Hace unos meses, al hacer esa pregunta, hubo silencio del otro lado del teléfono. No fue incómodo.

—No lo sé. No sé por qué vendo mis libros. Soy una persona mayor, he leído mucho, he tenido una buena vida, una familia que me quiere y que pronto me llevará a vivir con ellos. Todo lo que logré fue gracias al estudio. Y pensé: si yo logré esto leyendo, debo compartirlo con alguien más.

Lo tenemos tan presente que, cuando las cosas no van bien, recordamos esa conversación y recuperamos el ánimo.

Con los libros que recibimos, intentamos ayudar a más personas a lograr sus propios objetivos.

¿Tienes libros que ya no puedes conservar?

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