En este blog hemos compartido decenas de historias: herencias, mudanzas, donaciones, hallazgos entre las páginas. Pero por cada historia que contamos, hay muchas más que se quedan solo en la memoria de quienes las vivieron con nosotros.

Cada visita, aunque no la escribamos, deja algo: una anécdota, un objeto encontrado, una frase que alguien dijo mientras revisábamos su librero. La mayoría de esos momentos nunca llegan a estas líneas.

No los contamos todos por privacidad, por tiempo, o simplemente porque algunas historias le pertenecen solo a quien las vivió, sin necesidad de convertirse en contenido para nadie más.

Pero queremos que sepas que, detrás de cada publicación de este blog, hay muchas más historias parecidas sucediendo en casas que quizás nunca sepas cuáles son.

Ese es, en el fondo, el trabajo completo: estar presentes en momentos que la gente decide compartir con nosotros, más allá de revisar libros, se cuenten después o no.

Gracias por acompañarnos en las que sí hemos podido contar. Las demás siguen ahí, guardadas, con el mismo respeto que le damos a cada biblioteca que revisamos.

¿Tienes libros que ya no puedes conservar?

Escribir por WhatsApp