La mayoría de las mudanzas que atendemos vienen de un cierre de etapa: una herencia, una separación, una reducción de espacio. La de Ignacio y Marisela fue distinta: se mudaban juntos por primera vez, recién casados.
Cada uno llegaba con su propia biblioteca a un departamento nuevo, ninguno de los dos con ganas de deshacerse de casi nada, solo de acomodar todo junto por primera vez.
Revisamos ambas colecciones con un espíritu distinto al habitual: no se trataba de reducir, sino de fusionar con cuidado, respetando el orden y el criterio de cada quien mientras encontraban un sistema compartido.
Terminamos ayudándoles más a organizar que a decidir destino, algo poco común en nuestras visitas, pero igual de satisfactorio.
Se quedaron con prácticamente toda su biblioteca conjunta, ahora ordenada por un criterio que decidieron juntos esa misma tarde.
No todas nuestras visitas parten de un desprendimiento. A veces se trata de ayudar a que dos historias de lectura empiecen a compartir el mismo espacio, con la misma atención que le damos a cualquier otro proceso.