Cuando Herminia se mudó a un edificio nuevo en Álvaro Obregón, descubrió algo que no había considerado: a diferencia de su casa anterior, el edificio no tenía bodega ni espacio extra para guardar cajas.

Su biblioteca completa tendría que caber en los libreros del departamento, sin excepciones ni cuartos de storage de por medio.

Esto la obligó a tomar decisiones más firmes de las que hubiera tomado con más espacio disponible. Midió literalmente los libreros nuevos y calculó cuántos libros cabían de verdad.

Revisamos su biblioteca con ese número exacto en mente, algo distinto a las revisiones donde el criterio es más flexible. Ayuda tener un límite claro: hace las decisiones más rápidas, aunque a veces más difíciles.

Herminia terminó con una biblioteca más chica pero, según nos dijo, más precisa: solo lo que de verdad quería tener a la vista todos los días.

Si tu próximo espacio no tiene bodega ni cuarto extra, mide tus libreros antes de la mudanza y ten ese número en mente durante la revisión. Un límite claro ayuda a decidir con más rapidez de lo que uno cree.

¿Tienes libros que ya no puedes conservar?

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