Don Herminio tenía una colección de libros empastados en piel, heredada de su abuelo, con más de ochenta años de antigüedad.

Cuando la revisamos, varias pastas estaban resecas y empezaban a agrietarse, sobre todo en los lomos, donde el material se dobla más al abrir el libro.

Le explicamos que el empastado de piel necesita alimentarse de vez en cuando, con productos específicos para cuero, no con cualquier aceite o crema casera, que puede mancharlo o dañarlo más.

Le recomendamos un especialista en restauración de libros antiguos que aplicó el tratamiento correcto a los ejemplares más delicados, devolviéndoles flexibilidad sin alterar su apariencia original.

Don Herminio decidió conservar toda la colección después de eso, ahora que sabía cómo cuidarla correctamente.

Si tienes libros empastados en piel, revisa las pastas cada cierto tiempo. Si ves resequedad o grietas, busca un especialista en restauración antes de intentar arreglarlo tú mismo: un producto equivocado puede dañar más de lo que arregla.

¿Tienes libros que ya no puedes conservar?

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