La maestra Yolanda dio clases de primaria durante treinta y dos años. Cuando se jubiló, quiso regalar los libros de su salón antes de vaciarlo.

Eran más de doscientos títulos, entre cuentos infantiles, atlas viejos y algunos libros de texto de ediciones que ya no se usan.

Le explicamos que los cuentos y los atlas sí tienen destino claro: una biblioteca comunitaria cerca de su casa los recibiría con gusto. Los libros de texto desactualizados, en cambio, casi nadie los pide.

Separamos el material entre lo que podía circular de inmediato y lo que ya no tenía a quién llegarle. La maestra Yolanda se quedó tranquila sabiendo que el noventa por ciento sí iba a servir.

Nos escribió unas semanas después: la biblioteca comunitaria ya había puesto sus cuentos en un estante con su nombre.

Si vas a donar libros de un salón de clases o de una biblioteca escolar, lo que más se aprovecha son cuentos infantiles, atlas, diccionarios y literatura juvenil. Los libros de texto de ediciones viejas casi nunca los reciben, porque los programas cambian cada ciclo.

¿Tienes libros que ya no puedes conservar?

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