Siempre quise tener hijos. La vida no me dio esa oportunidad, pero me recompensó con mis alumnos. Llevo treinta años dirigiendo esta escuela; la fundé con mi esposo, ella es maestra. Somos felices aquí.
Empezamos como primaria; ahora también tenemos kínder y secundaria. Vamos a hacer algunos ajustes en los espacios. Es triste tener que desprendernos de cientos de libros, pero ya casi nadie entra a la biblioteca. Ahí pondré unas computadoras: esas sí las usan.
Los libros que conserve los acercaré al jardín. He visto que algunos alumnos aprovechan el recreo para hojearlos ahí.