Cuando Fidel nos llamó para donar su colección de novela gráfica y cómic, empezó disculpándose: "sé que estas no son libros serios, pero no quiero tirarlas".
Le dijimos que no hacía falta disculparse. La novela gráfica tiene tanto destino como cualquier otro género, solo que el público es distinto.
Contactamos a un centro cultural juvenil que arma talleres de dibujo e ilustración. Buscaban justo ese tipo de material como referencia visual para sus estudiantes.
Fidel se sorprendió con la rapidez: en menos de dos semanas, sus casi doscientos números encontraron un destino donde de verdad se iban a usar, en vez de quedarse guardados.
Su colección incluía ediciones difíciles de conseguir hoy, que los talleristas recibieron con entusiasmo.
Si tienes cómics o novela gráfica que ya no lees, considera centros culturales, talleres de arte o bibliotecas juveniles. Es un género con público propio y activo, aunque a veces se piense que vale menos que otros formatos.