Un grupo de voluntarios que da clases de lectura dentro de un centro penitenciario nos buscó por recomendación de otro cliente. Necesitaban ampliar su pequeña biblioteca interna.

Nos explicaron las reglas: los libros deben llegar en buen estado, sin espiral ni empastado duro por temas de seguridad, y pasan por una revisión antes de entrar.

Coordinamos con una familia que tenía una colección grande de novela y ensayo, justo el tipo de material que el programa necesitaba, y adaptamos la selección a esas reglas: pastas blandas, sin anillado.

Los voluntarios nos contaron después que los libros se prestaban con lista de espera, y que la novela era lo que más rotaba.

Es de los destinos que menos se conocen, pero que más agradecen la donación: los programas de lectura dentro de centros penitenciarios suelen operar con muy pocos recursos.

Si te interesa este tipo de donación, pregunta primero por las reglas de cada programa: casi siempre piden pastas blandas y ciertos temas. Con esa información, podemos ayudarte a preparar una donación que sí van a poder recibir.

¿Tienes libros que ya no puedes conservar?

Escribir por WhatsApp