En la colonia donde vive Amparo, un bibliobús visita la plaza principal cada quince días. Presta libros, pero casi siempre le faltan títulos para niños y jóvenes.
Amparo tenía una biblioteca familiar grande, con muchos libros que sus hijos ya crecidos no volverían a leer. Nos preguntó si el bibliobús era una opción viable.
Contactamos al encargado del programa: recibe con gusto novela juvenil, cuentos y libros de divulgación científica, siempre que estén en buen estado, porque circulan de mano en mano constantemente.
Ayudamos a Amparo a separar exactamente ese tipo de material, cerca de sesenta libros, y coordinamos la entrega directa con el programa.
Dos semanas después, varios de esos libros ya estaban prestados a niños de la colonia. Amparo se quedó con la satisfacción de saber exactamente dónde terminaron.
Si en tu zona hay un bibliobús o biblioteca itinerante, suelen aceptar libros en buen estado, sobre todo para niños y jóvenes, porque son los que más rotan. Vale la pena preguntar antes de asumir que solo las bibliotecas fijas reciben donativos.