Muchos libros usados terminan en centros de reciclaje porque no existen suficientes programas que incentiven su reúso, recolección y buen destino.
Mudanzas, sucesiones, remodelaciones y depuraciones de bibliotecas particulares dejan de lado el valor que esos libros podrían tener para los lectores adecuados.
A veces, las personas quieren donar sus libros, pero se encuentran con dificultades para hacerlo.
Nos hemos propuesto una meta: adquirir los libros usados que, por distintas circunstancias, sus dueños ya no pueden o desean conservar, y llevarlos a manos de nuevos lectores.
Revisamos el tipo de material, lo clasificamos, le damos mantenimiento y le buscamos el mejor destino posible, para que ningún libro termine en la basura.