El arquitecto Fortunato dejó, además de su biblioteca de historia de la arquitectura y diseño, decenas de planos enrollados guardados junto a los libreros, algunos de proyectos que construyó, otros de referencia académica.

Su hija no sabía qué hacer con los planos. No eran libros exactamente, pero tampoco quería tratarlos como basura de oficina.

Le explicamos que los planos y documentos grandes siguen un proceso distinto al de los libros: no los compramos ni los revisamos igual, pero podemos orientar sobre archivos especializados en arquitectura o escuelas de la carrera que a veces reciben este tipo de material como referencia histórica.

Contactamos a una facultad de arquitectura que aceptó los planos de proyectos construidos, como parte de su archivo de arquitectura mexicana del siglo pasado.

Los libros, en cambio, siguieron el proceso normal de revisión, con varios títulos de alto interés para coleccionistas de diseño y urbanismo.

Si al revisar una biblioteca heredada aparecen planos, mapas o documentos grandes, sepáralos como una categoría aparte. Facultades, archivos especializados o colegios profesionales suelen ser mejor destino que una revisión de biblioteca general.

¿Tienes libros que ya no puedes conservar?

Escribir por WhatsApp