Una joven que normalmente visita la librería acompañada de su abuela vino esta vez sola: comparten un gusto por la lectura que las vuelve cómplices.

—Son para mi abuela. Ella no puede salir, pero encontré un poco de tiempo para venir por algunos libros para ella y otros para mí.

Nos contó sobre el trabajo en casa, las preocupaciones de esos días y las semanas que vendrían.

Siempre anima saber que hay personas al pendiente de quienes más quieren.

¿Tienes libros que ya no puedes conservar?

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