Las historietas que nadie esperaba donar
Fidel pensó que su colección de cómics no tenía destino serio. Un taller de dibujo la recibió con entusiasmo.
Historias de bibliotecas que encontraron destino, escenas de casas que cambiaron y guías para resolver la tuya sin prisa ni culpa.
Fidel pensó que su colección de cómics no tenía destino serio. Un taller de dibujo la recibió con entusiasmo.
Algunas entradas son prácticas. Otras guardan una escena: una mudanza, una biblioteca heredada, una caja que por fin pudo cerrarse.
Un despacho de arquitectos cerró su oficina física para operar desde casa. Quince años de biblioteca técnica no cabían en ningún departamento.
Leer más →Un abogado penalista dejó decenas de códigos comentados. Su hijo, que no estudió derecho, no sabía qué seguía siendo útil después de tantas reformas legales.
Leer más →Con los años identificamos rápido qué temas tienen más demanda: arte, derecho, medicina, filosofía, historia de México y pensamiento mexicano.
Leer más →Una colección de libros empastados en piel, heredada de un abuelo, empezaba a agrietarse por resequedad. Un tratamiento correcto le devolvió flexibilidad sin alterar su apariencia.
Leer más →Un vecino nos vio trabajar durante una mudanza y no dijo nada. Seis meses después, nos buscó para revisar la biblioteca de su propio papá.
Leer más →Una colección de poesía latinoamericana armada durante décadas encontró destino en un taller literario que llevaba tiempo buscando justo esas ediciones.
Leer más →Al convertir el cuarto de sus hijos en oficina, una mamá no quería decidir sola qué hacer con los libros de su infancia. Una videollamada durante la revisión resolvió todo.
Leer más →Un sacerdote dejó cientos de libros de teología y filosofía. Su sobrino no sabía qué hacer con una colección tan específica, hasta que encontramos el destino correcto: un seminario.
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